El alcalde prohíbe el acceso al Archivo Municipal al investigador Fernando Pineda
Francisco Javier Cuaresma impide que el que fuera regidor socialista de El Campillo durante 20 años prosiga sus indagaciones sobre la Historia del municipio · El dirigente andalucista se salta así las leyes de Archivos de la Junta de Andalucía
EL CAMPILLO. El alcalde de El Campillo, Francisco Javier Cuaresma (PA), impidió el pasado 27 de diciembre el acceso del ex regidor socialista y actual investigador de la historia de la localidad minera Fernando Pineda al Archivo Histórico Municipal. De esta manera, el dirigente nacionalista, que no dio ningún tipo de explicación sobre su negativa al afectado, se saltaba no sólo el propio acuerdo de la Junta de Gobierno que preside, que en septiembre (sin que esto sea necesario) concedió el permiso de un modo expreso a Pineda para consultar los documentos históricos salvocheanos, sino también las leyes de Archivos de la Junta de Andalucía, tanto la recién ratificada por el Parlamento Autonómico Ley 7/2011, de 3 de Noviembre, de Documentos, Archivos y Patrimonio Documental de Andalucía, como la anterior Ley 3/1984, de 9 de Enero, de Archivos, de la Junta de Andalucía. Un texto, este último, que, curiosamente, fue debatido en la Cámara autonómica con el secretario general del PSOE de El Campillo como diputado autonómico y vicepresidente de las comisiones de Educación y Cultura.
Fernando Pineda ha registrado, con fecha de 3 de enero de 2012, un escrito en el Consistorio minero para pedir una rectificación de su decisión al alcalde. En caso de que ésta no se produzca o de que Cuaresma confirme su oposición, se plantea acudir al Defensor del Pueblo Andaluz o, incluso, a la vía judicial contencioso-administrativa en busca de amparo para la recuperación de sus “derechos vulnerados”. El que fuera alcalde del PSOE durante 20 años (1979-1991, 1999-2007) y concejal a lo largo de otros dos mandatos más (1991-1999), tras asegurar que es la primera vez que le ocurre algo parecido en el lustro que acumula de constante investigación en distintos archivos de la provincia de Huelva, no sabe si esta actitud u “orden antidemocrática” será fruto de la “ignorancia” de este primer edil andalucista sobre los derechos que la legislación actual reconoce o un “odio heredado” a su condición de socialista. La carta enviada por Pineda al Ayuntamiento dice así:
Señor Alcalde del Iltmo. Ayuntamiento de EL CAMPILLO (Huelva)
Estimado Señor:
Altamente sorprendido y preocupado salí el pasado día 27 de la Casa Consistorial, tras recibir la orden negativa a mi acceso al Archivo Histórico Municipal.
Como usted debe conocer, tengo en mi poder un escrito del Ayuntamiento (Registro de SALIDA nº 916, de 26 de Septiembre de 2011), en el que se me notifica el acuerdo unánime de la Junta Municipal de Gobierno, de 7 de Septiembre de 2011, de aprobar mi solicitud (Registro de ENTRADA Nº 1319, de 6 de Septiembre de 2011), de acceso al Archivo Municipal para consultar documentos históricos.
Mi escrito de solicitud lo presenté, tras entrevistarme con usted, en presencia de Manuela Mª Caro, Tta. Alcaldesa 1ª, por indicación de usted “para tener constancia”, me dijo textualmente, aunque ya esto era la primera vez que me ocurre a mí y, según me comentan mis colegas investigadores, a nadie más le ha sucedido.
Ante la nueva y extraña situación al respecto, le ruego me confirme o me revoque por escrito, a la mayor brevedad posible, su decisión negativa a mi acceso a los documentos históricos del Archivo Municipal, acceso al que tengo derecho, según la Ley 3/1984, de 9 de Enero, de Archivos, de la Junta de Andalucía, artículo 26º, ley que, por cierto, (¡cosas de la vida y de la historia!), se aprobó en la ponencia y en la comisión de Educación y Cultura del Parlamento de Andalucía, siendo yo Vicepresidente de las mismas, por lo que me tocó ser protagonista excepcional de ella, ley recientemente mejorada por la Ley 7/2011, de 3 de Noviembre, de Documentos, Archivos y Patrimonio Documental de Andalucía (BOE-A-2011-18654, de 28 de Noviembre de 2011).
Espero no tener que acudir al Defensor del Pueblo Andaluz para que me ampare en la recuperación de mis derechos vulnerados por usted y no tener que, amparado por el Título VII de la misma Ley (artículo 43º e), acudir a la vía judicial contencioso-administrativa.
En espera de la revocación de su antidemocrática orden, le saluda atte:
Firmado: FERNANDO PINEDA.
El Campillo, a 29 de Diciembre de 2011.
10/01/2012
20/12/2011
REPRESIÓN EN SALVOCHEA (75º Aniversario)
Los golpistas habían enviado (5-VIII-36) desde Huelva a El Empalme (entre Valverde y Zalamea), al mando del capitán de Infantería Enrique RODRÍGUEZ CARMONA, y 4 Escuadras de Infantería, ½ Sección de Ametralladoras y Carabineros.
Una columna minera llegó (7-VIII-36) a El Empalme con dos camiones blindados y las armas obtenidas en los Cuarteles de la Guardia Civil, incluidas una ametralladora y un fusil ametrallador, enfrentándose a las Fuerzas Nacionales, que se habían reforzado con 40 soldados y Guardias Civiles, llegados de Valverde, 90 soldados y 20 Guardias Civiles, al mando del capitán Gumersindo VARELA PAZ, venidos desde Huelva, y aviones bombarderos, enviados desde Sevilla.
La columna minera iba comandada por el cabo de la Guardia Civil Luis ORTEGA GODOY, Comandante Militar de Fuenteheridos, concentrado en Riotinto, y por el Presidente del Comité de Defensa de Salvochea Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ. Reforzaban a las fuerzas milicianas, fieles a la República, los Guardias Civiles de Riotinto Antonio CASADO GARCÍA, Gabriel SÁNCHEZ MORENO, José RODRÍGUEZ PEÑA, Antonio BANCALERO LOZANO y Antonio SÁNCHEZ BARRO, posteriormente procesados en CGSU.
El choque terminó en 5 horas, con 12 heridos golpistas, entre ellos el capitán Enrique RODRÍGUEZ CARMONA y el alférez Eloy MARTÍN MAYOR, y 12 milicianos muertos, junto a varios heridos.
Varios testigos declararon en Consejos de Guerra Sumarísimo de Urgencia (CGSU) que en El Empalme estuvieron, entre otros, los siguientes dirigentes sindicales de Salvochea:
1. Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ.
2. Miguel Agapito CABANA GARRIDO.
3. Miguel MELERO FLORES.
4. Manuel MONTEAGUDO RODRÍGUEZ.
5. José ROMERO FERNÁNDEZ.
Derrotadas las columnas mineras en Valverde, El Empalme, Higuera, Aznalcóllar, El Castillo y Santa Ana, los rebeldes nacionales pusieron en marcha su plan de asalto a la Cuenca Minera.
Los milicianos, que llegaron derrotados a Salvochea, analizan la situación y debaten entre seguir en la comarca defendiendo a la población o huir para enrolarse en el Ejército Republicano. Era una difícil decisión, porque estaban convencidos de que los fascistas entrarían arrasando el pueblo y reprimiendo a sus familiares, si se iban, pero también a ellos mismos, si se quedaban. Los primeros que huyen de Salvochea, entre otros, son Rafael MORENO FERNÁNDEZ “Pinta” (29-VII-36), José ROMERO PATRICIO (12-VIII-36), Gumersindo PERIÁÑEZ REQUEJO, miembro del Comité de Defensa, (18-VIII-36) y Manuel RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ (20-VIII-36).
La mayoría resiste en la comarca y hacen frente al ataque definitivo de las Fuerzas Nacionales.
El asalto a la Cuenca Minera comenzó (20-VIII-36) con un ataque de la aviación (8:30h.), sobre Salvochea, que bombardeó indiscriminadamente y mató a Elena Domínguez Castaño, Dolores González Domínguez (6 meses), Rafaela López Cerrera, Baldomera López Rodríguez y Jacinto López Zarza.
Terminó en Nerva, asesinando a más de veinte personas. El hospital de Riotinto se llenó de heridos y en los túneles mineros se agolparon ancianos, mujeres y niños aterrorizados. Bombardeó (21-VIII-36) La Atalaya (12:15h.) y (22-VIII-36) Salvochea, La Atalaya y La Dehesa.
El alcalde de Salvochea presionó a la RTCL para esconder en el barrio inglés de Bellavista a ancianos, mujeres y niños, porque no cabía más gente en los túneles.
Volvió un avión (24-VIII-36), que tira octavillas, dando “24 horas para rendirse o ser arrasados”.
Tras el terror aéreo, avanzaron, desde Aracena, El Castillo y Valverde, el comandante Luis Redondo García, que entró por Campofrío; el comandante Eduardo Álvarez de Rementería-
Martínez, por Nerva; y el capitán Gumersindo Varela Paz, por Zalamea. Gumersindo Varela Paz atacó Zalamea con artillería y entró (25-VIII-36) en sus calles, provocando la huida de los milicianos, que sólo tenían una ametralladora en la torre de la Iglesia Parroquial. Abrieron puertas a golpes, registraron y asesinaron a muchos vecinos. Mientras celebraban esta fácil victoria, fueron sorprendidos por una columna minera, que provocó la huida de quienes defendían sus salidas, explotando minas, cercó Zalamea y obligó a retroceder a los rebeldes, que tuvieron varias bajas. Sin embargo, la aviación, que volvía para facilitar el asalto a Salvochea, los bombardeó y tuvieron que huir.
La operación militar rebelde más difícil de la provincia era entrar en el corazón de la comarca minera, porque consideraban a Salvochea, La Atalaya, La Dehesa y Nerva “las poblaciones más fieles al Gobierno”. “Sin embargo, dicen, no existen en ellas elementos que puedan coartar a la aviación” y “como podían tener minas protegiendo los accesos, habría que desconectar la Central Eléctrica de la RTCL”.
La aviación bombardeó de nuevo Salvochea (25-VIII-36), mientras los milicianos, vencidos en la batalla de Zalamea, entraban para despedirse de sus familiares, refugiados en el Túnel 5, antes de huir a las sierras para evitar ser fusilados.
El capitán Gumersindo Varela Paz comenzó (26- VIII-36) el avance (7:10h.) hacia Salvochea. Eran más de 1.000 hombres, donde iba el Jefe Provincial de Falange Española Rafael Garzón Rodríguez y el presidente de la Patronal Onubense Jerónimo Pajarón Jiménez, 2º Gobernador Militar, que murió ese mismo día por un disparo de su pistola. Delante iban el capitán José Fariña Sagredo, el teniente Diego Cano Bericat, falangistas, requetés, guardias civiles, carabineros y soldados. Detrás, la Artillería y la Intendencia. Dos cañones dispararon desde la era de Zalamea contra un pinar de Salvochea, donde suponían que había milicianos. Avanzaba en “un silencio imponente, sólo turbado por el ruido seco de un disparo de cañón, escribe el Odiel, hasta que aparece un avión (8:00h.)”, que bombardeaba Salvochea durante horas. Los milicianos, apostados a la entrada con blindados y ametralladoras, huyeron (12:00h.) ante la superioridad enemiga. El bombardeo era tan intenso que las primeras fuerzas nacionales que entraron (9:20h.) en Salvochea, tuvieron que avisar para que cesara el bombardeo.
“El pueblo presenta un aspecto desolador. Sólo estaban los guardias civiles, sus familias y varios familiares de algunos muertos en la cárcel. La Iglesia estaba destruida”, contó el capellán de las tropas.
Salió de Campofrío (4:00h.) el comandante de requeté Luis Redondo García, que avanzaba sin oposición, mientras escuchaba los cañonazos contra Salvochea. Al pasar por La Dehesa, desconectó la Central Eléctrica, que abastecía a la Cuenca Minera, pasó por Alto Mesa, donde dejó dos cañones orientados hacia Nerva y llegó a Salvochea, cuando el capitán Gumersindo Varela Paz salía hacia La Atalaya. Entonces Luis Redondo García ordenó incendiar el pueblo, como había pedido por radio Gonzalo Queipo de Llano Sierra.
El capellán del comandante Luis Redondo García escribió que “El pueblo estaba desierto. Allí vi horrores. El comandante ordenó prenderle fuego. Las casas ardían cuando nos retirábamos a Riotinto”.
El periodista Gil Gómez Bajuelo dice en ABC de Salvochea: “Al entrar en el Ayuntamiento vimos un montón de cadáveres...”. “Al salir, las lenguas de fuego lamen puertas y ventanas y las columnas de humo denso son agitadas por el fuerte aire del mediodía…”. “No se oye ni un lamento, ¿dónde está el pueblo?”.
Los muertos de la cárcel eran Antonio Solís Gómez, Dalmacio del Águila Aguilar, Francisco Garrido Jiménez, Juan Vallecillo Pérez, Juan Vázquez Pascual, Manuel Centeno Martín, Manuel Sousa González, Miguel Moreno Castilla, Rafael López Martínez, Ramón Delgado Cortés y Virgilio Pernil Macías.
Gonzalo Queipo de Llano Sierra mintió una vez más en Radio Sevilla: “En Salvochea, antes de escapar, los rojos quemaron vivas a 22 personas… Nuestros soldados… dieron un ejemplar escarmiento a la canalla marxista. También quemaron los rojos las casas,… puede decirse que la ALDEA ha desaparecido”. Así justificó hipócritamente su orden de arrasar e incendiar Salvochea. Los Consejos de Guerra culparon del crimen a los “rojos”. También aparecen declaraciones textuales culpando de la barbarie a “los asesinos de la aviación nacional”, considerando que fue causada por los bombardeos. Otros sumarios mostraron contradicciones entre testigos. Unos dijeron que el presidente del Comité de Defensa evitó un intento de asaltar la cárcel, mientras que otros lo acusaron de ser el responsable del crimen. Otros testigos que cambiaron declaraciones condenatorias por otras exculpatorias sobre los mismos procesados. Algunos “rojos” procesados, según testigos, trasladaron heridos a la Casa Socorro. ¿Por qué no huyeron? ¿Por qué, en vez de socorrerlos, no los remataron y asesinaron también a los presos ilesos que salían ante ellos en aquel mismo momento, para evitar ser culpados?
La versión de los vencedores sobre tan horrendo crimen se utilizó siempre a nivel nacional como propaganda fascista contra “la extrema maldad de los rojos”. Hay que seguir investigando para que conozcamos cuanto antes la verdad, porque hay muchos inocentes que han pasado a la historia como asesinos y no debemos consentirlo.
Salvochea (26-VIII-36) fue “liberado” y allí se estableció como delegado gubernativo el teniente Diego Cano Bericat para “restablecer la normalidad” y cumplir las actuaciones a realizar en el municipio:
1. Nombrar una Comisión Gestora Municipal.
2. Efectuar registros y fusilar a quienes tengan armas.
3. Entregar armas a personas de derecha para ayudar a las
4. Fuerzas Nacionales, encarcelando a quien no colabore.
5. Se extremará la represión contra los peligrosos.
Finalmente, casi todos se ven obligados a huir al campo, tras las derrotas definitivas en las batallas de Zalamea (24/25-VIII-36) y Salvochea, para evitar ser fusilados por los fascistas. Esta huida pondrá en peligro las vidas de sus familiares. Muchas madres, esposas, hermanas e hijas de fugitivos fueron asesinadas por no informar sobre sus hijos, maridos, hermanos o padres.
Huyeron (24/26-VIII-36), entre otros, Tiburcio GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Manuel JUSTO MATEO y Juan RODRÍGUEZ RÍOS, Juan Clemente AGUILAR GUERRERO, Antonio ALVERA ROMERO, José ANDRÉS DELGADO, José ANTONIO LÓPEZ, Francisco BARBA LÓPEZ “Ratón”, Miguel Agapito CABANA GARRIDO, Cirilo CARRASCO ÁLVAREZ “Barberillo”, Manuel CHAMIZO ¿?, Arturo CORTÉS GONZÁLEZ, José CORTÉS GONZÁLEZ, José DOMÍNGUEZ ¿? “Helados”, José DOMÍNGUEZ ¿? “Abogado”, Máximo DOMÍNGUEZ CAMERÓN, Graciano EXPÓSITO IGLESIAS, Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ “Rabanillo”, Pedro FRANCO RODRÍGUEZ, Evaristo GÓMEZ PÉREZ, Emilio GONZÁLEZ ¿?, Sindio GONZÁLEZ ¿?, Andrés GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Joaquín GUERRERO PALMA “Tejeringuero”, Aníbal GUERRERO ¿? “Antoñito” Luis GUERRERO ROMERO “Avellanero”, Amador HERRERA AIBAR, José HERMOSO FERIA, Antonio HUELVA DOMÍNGUEZ, José JAÉN SÁNCHEZ, Serafín LÓPEZ ¿?, Antonio LÓPEZ CARRASCO, José LUNA MESA, José MARQUEZ EXPÓSITO, Miguel MELERO FLORES, Manuel MONTEAGUDO RODRÍGUEZ “Campanero”, Tomás MONTEAGUDO RODRÍGUEZ, Francisco MORA ¿?, Manuel MORENO OCAÑA “Maestro”, Manuel NAVARRO ¿? “Alájar”, José NAVARRO LÓPEZ, Francisco NAVARRO MARTÍN, Damián OLIVA LÓPEZ, Roque PAREDES SÁNCHEZ, Conrado PASCUAL MÁRQUEZ, Francisco PASCUAL MÁRQUEZ “Quico”, José PLÁCERES ¿?, Recaredo PÉREZ DOMÍNGUEZ, José PÉREZ PALOMO, Narciso PÉREZ RODRÍGUEZ, José PONCE DOMÍNGUEZ, Juan RAMOS PEÑA, Francisco REQUEJO ARAÚJO, Daniel RIVAS NAVAS, Manuel RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Agapito RODRÍGUEZ PÉREZ, Apolinar RAMOS MORA, Claudio RODRÍGUEZ MÁRQUEZ, Manuel RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ “Chaparro”, Manuel RODRÍGUEZ RUIZ “Tiropichón”, Leonardo RODRÍGUEZ VÁZQUEZ, Sebastián RODRÍGUEZ VÁZQUEZ “Dulcero”, José ROMERO FERNÁNDEZ, José RUIZ CAÑIZARES, Antonio SILVA FRANCISCO, Juan VÁZQUEZ BERNAL.
El mismo día comenzaron las ejecuciones, fusilando durante la última semana de agosto, entre otros muchos aún por conocer, a Antonio Cruz Martín, José Fernández Gallego, Juan Maldonado García, Manuel Pérez de León Mora, Mateo Rodríguez Lira, José Gil Lanza, Catalina Sánchez Sánchez, Francisco Álvarez Baya, Bartolomé Bardallo Moreno, Natalio Cobo Santiago, Eladio Domínguez García, Manuel Domínguez Navarro, Pedro Franco Rodríguez, Antonio Gómez Feria, José J. Guerrero Vega, José Jiménez Tenorio, Francisco López Martínez, Manuel Maldonado García, Juan Maldonado Sánchez, José Moreno Pineda, María Santos Pérez Domínguez, María Puig Canturiel, Francisca Ramos Ramos, José Manuel Rivera Ramos, José Sebastián Victoria, Manuel Teresa Victorino, Lorenzo Vázquez Castro, Aniceto Bernardino Álvarez Baya, Manuel Castilla Rodríguez, José Díaz Rodríguez, Juan Gil González, Manuel Guerrero José, Vicente León Cabezas, José Luna Mesa, Joaquín Macías Álvarez, Manuel Palacios Aranda, José Aniceto Vázquez Castro, Rodrigo Díaz Rodríguez, Manuel Domínguez Rosales, Eladio García González, María Moreno Ponce, Manuel Almagro Berrocal, Juan Rodríguez Mariana, Santiago Boza Márquez, Cristóbal Benito Fernández, Narciso Pérez Rodríguez y Andrés Romero Romero.
El BOP 184 (2-IX-36) publica una circular para informar que Gonzalo Queipo de Llano Sierra ordena cambiar la denominación de Salvochea por la de El Campillo. Diego Cano Bericat cita a la anterior Corporación Municipal, cuyos miembros estaban fugitivos o habían sido ya ejecutados, para destituirla (3-IX-36), pero, “transcurrido el plazo en exceso sin que comparezca, queda ésta destituida y nombrada la siguiente Comisión Gestora Municipal: Rafael García Martínez, Presidente; Joaquín Sánchez Madrid, Gestor 1º; y Manuel Arias Cameán, Gestor 2º.
Siguieron las ejecuciones diarias en septiembre, que sufrieron, entre otros, Francisco García Cano, Bartolomé Prieto Márquez, Anastasio Rivera Tresco, Ramón Vargas Seoane, José Huelva Domínguez, Joaquín José Vidal, Francisco Pérez Vaz, Cristóbal Trino Martínez, José Gallardo Martín, Rafael Terrero Suárez, Juana Barranco Márquez, Salvador Fernández Maldonado, Manuel Gajón Romero, Manuel Marín González, Pablo Márquez Arroyo, Juan Márquez Roldán, Alonso Rodríguez Borrero, José Romero Delgado, Blas Vázquez González, Manuel Copete Delgado, Manuel de la Corte Delgado, Miguel García López, Domingo López Puig, Antonio Martín Andaluz, Aquilino Mora Gil, Julián Muñiz Marra, Jacinto Pablos Gómez, Urbana Pichardo Serrano, Ricardo Castilla Rojas, Andrés Morí Martín, Gregorio Rivera Ramos, Pedro Chaves Bravo, Hugo Moreno Domínguez, Gabino del Pozo Ayuso, Manuel Pérez Arroyo, José García Cano, Miguel Ramos Centeno, Higinio Lana Castro, Eleuterio Rodríguez Martín, Rafael Romero Fernández, Manuel Méndez Rodríguez, José Esquina Galdón, Eulogia Barranco Márquez, Eugenio Castilla Real, Francisco Pascual Rivero, Benjamín Pusó Gómez, Gabriel Pusó Gómez, Eufemio Domínguez Vázquez, Benigno Espinosa García, José Espinosa García, Manuel Espinosa García, Miguel Gutiérrez Díaz, Aurelio Pascual Rivero, Demetria Trejo Marcos, Juan Monreal Campanario, Reyes Domínguez Domínguez, Rafael Romero Muñiz, Benigno Castilla Méndez, Manuel Sousa Moreno, Manuel Vasallo Fernández, Antonio López Puig, Paulino Romero Huerta, Manuel Sánchez Domínguez, Francisco Fernández Mora, Antonio Villanueva Márquez, José Gómez Romero, José Márquez Expósito, Teresa Rosado Baldallo, Sebastián León Moreno, José Mira Borrero y Flora Mosqueda Gallardo.
Separaron del servicio a los maestros Manuel Moreno Ocaña, que sería fusilado (14-II-38), Marcelo Pérez Soto y Pilar
Hernáez Nestares.
Se inicia (7-IX-36) el Consejo de Guerra Sumarísimo de Urgencia contra un número importante de Guardias Civiles de la Cuenca Minera, entre los que se encontraba el sargento Francisco RODRÍGUEZ ZÚÑIGA, Comandante Militar de Salvochea, acusados de auxilio a la rebelión militar por colaboración con la República.
Las víctimas del último trimestre de 1936, conocidas hasta ahora, son Felipe GONZÁLEZ DURÁN, María MUÑOZ ÁLVAREZ, Juan BENITO FERNÁNDEZ, Juan MARTÍN DRAGÓ y Francisco CORBO NIETO. En Noviembre fueron fusilados Juan NÚÑEZ CORTÉS, Antonio PÉREZ GALINDO, Ángel VÁZQUEZ GARCÍA, Diego VILLALBA VÁZQUEZ, Andrés BAUTISTA MARTÍN. En Diciembre asesinaron, entre otros aún desconocidos, a José CORTÉS GONZÁLEZ, Arturo CORTÉS GONZÁLEZ, Apolinar RAMOS MORA, Claudio RODRÍGUEZ MÁRQUEZ, José RUIZ CAÑIZARES, Leonardo RODRÍGUEZ VÁZQUEZ,
El Sargento Francisco RODRÍGUEZ ZÚÑIGA, procesado por colaboración con los izquierdistas de Salvochea, pendiente de Consejo de Guerra, ordena (22-XI-36), seguramente para hacer méritos y evitar ser condenado, la búsqueda y captura de los 39 fugitivos más peligrosos, según él mismo: Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ “Rabanillo”, Concejal Socialista, Graciano EXPÓSITO IGLESIAS, Luís GUERRERO ROMERO “Avellanero”, José DOMÍNGUEZ ¿? “Helados”, Manuel MORENO OCAÑA “Maestro”, Juan Clemente AGUILAR GUERRERO, Apolinar RAMOS MORA, Concejal Socialista, José PONCE DOMÍNGUEZ, Narciso PÉREZ RODRÍGUEZ, Concejal Socialista, seguramente porque desconocía que éste había sido ya fusilado (1-IX-36), Manuel DOMÍNGUEZ ¿? “Abogado”, Emilio GONZÁLEZ ¿?, Antonio HUELVA DOMÍNGUEZ, Daniel RIVAS NAVAS, José PÉREZ PALOMO, Juan RAMOS PEÑA, Serafín LÓPEZ ¿?, Manuel MONTEAGUDO RODRÍGUEZ “Campanero”, Tomás MONTEAGUDO RODRÍGUEZ “Campanero”, Máximo DOMÍGUEZ CAMERÓN, Aníbal GUERRERO ¿? “Antoñito”, Francisco BARBA LÓPEZ “Ratón”, Arturo CORTÉS GONZÁLEZ, Antonio LÓPEZ CARRASCO, José ANTONIO LÓPEZ, José NAVARRO LÓPEZ, Sindio GONZÁLEZ ¿?, Miguel Agapito CABANA GARRIDO, José ANDRÉS DELGADO, José ROMERO PATRICIO, Francisco MORA ¿?, Claudio RODRÍGUEZ MÁRQUEZ, Juan VÁZQUEZ BERNAL, Damián OLIVA LÓPEZ, Manuel RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ “Chaparro”, Amador HERRERA AIBAR, Conrado PASCUAL MÁRQUEZ, Manuel CHAMIZO ¿?, Antonio ALVERA ROMERO, Concejal Socialista, Francisco REQUEJO ARAUJO.
El auto de procesamiento contra los Guardias Civiles de la Cuenca Minera de Riotinto (26-XII-36) concluye con la acusación de negligencia contra el Teniente Hermógenes HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ (Nerva), el Brigada José RUIZ LIÑÁN (Alto Mesa) y los Sargentos Aurelio DOMÍNGUEZ CANO (Riotinto) y Francisco RODRÍGUEZ ZÚÑIGA (El Campillo), que quedan en libertad provisional, obligados a residir en Huelva y a presentarse en el Juzgado los días primeros de cada mes, y la acusación de rebelión contra el Cabo Antonio MARTÍNEZ GARCÍA (Nerva) y los Guardias de Riotinto Antonio CASADO GARCÍA, Antonio BANCALERO ROZANO, José RODRÍGUEZ PEÑA, Gabriel SÁNCHEZ MORENO, Manuel SÁNCHEZ GARCÍA, que quedan en prisión preventiva. No obstante se ordena (31-XII-36) que los procesados que son Comandantes Militares, caso del Sargento de El Campillo, quedarán en sus puestos para evitar quebranto de servicios.
Este es el negro balance de la represión fascista en El Campillo. Sirvan estas relaciones nominales de los protagonistas de la historia de Salvochea como HOMENAJE a la memoria de todos en el 75º ANIVERSARIO de sus asesinatos, porque todos fueron víctimas de la misma barbarie humana.
El año próximo celebraremos el 75º aniversario de otro gran número de campilleros y campilleras asesinados durante el año 1937. Mientras tanto seguiremos investigando, no para remover odios, sino para devolver dignidades.
Los golpistas habían enviado (5-VIII-36) desde Huelva a El Empalme (entre Valverde y Zalamea), al mando del capitán de Infantería Enrique RODRÍGUEZ CARMONA, y 4 Escuadras de Infantería, ½ Sección de Ametralladoras y Carabineros.
Una columna minera llegó (7-VIII-36) a El Empalme con dos camiones blindados y las armas obtenidas en los Cuarteles de la Guardia Civil, incluidas una ametralladora y un fusil ametrallador, enfrentándose a las Fuerzas Nacionales, que se habían reforzado con 40 soldados y Guardias Civiles, llegados de Valverde, 90 soldados y 20 Guardias Civiles, al mando del capitán Gumersindo VARELA PAZ, venidos desde Huelva, y aviones bombarderos, enviados desde Sevilla.
La columna minera iba comandada por el cabo de la Guardia Civil Luis ORTEGA GODOY, Comandante Militar de Fuenteheridos, concentrado en Riotinto, y por el Presidente del Comité de Defensa de Salvochea Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ. Reforzaban a las fuerzas milicianas, fieles a la República, los Guardias Civiles de Riotinto Antonio CASADO GARCÍA, Gabriel SÁNCHEZ MORENO, José RODRÍGUEZ PEÑA, Antonio BANCALERO LOZANO y Antonio SÁNCHEZ BARRO, posteriormente procesados en CGSU.
El choque terminó en 5 horas, con 12 heridos golpistas, entre ellos el capitán Enrique RODRÍGUEZ CARMONA y el alférez Eloy MARTÍN MAYOR, y 12 milicianos muertos, junto a varios heridos.
Varios testigos declararon en Consejos de Guerra Sumarísimo de Urgencia (CGSU) que en El Empalme estuvieron, entre otros, los siguientes dirigentes sindicales de Salvochea:
1. Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ.
2. Miguel Agapito CABANA GARRIDO.
3. Miguel MELERO FLORES.
4. Manuel MONTEAGUDO RODRÍGUEZ.
5. José ROMERO FERNÁNDEZ.
Derrotadas las columnas mineras en Valverde, El Empalme, Higuera, Aznalcóllar, El Castillo y Santa Ana, los rebeldes nacionales pusieron en marcha su plan de asalto a la Cuenca Minera.
Los milicianos, que llegaron derrotados a Salvochea, analizan la situación y debaten entre seguir en la comarca defendiendo a la población o huir para enrolarse en el Ejército Republicano. Era una difícil decisión, porque estaban convencidos de que los fascistas entrarían arrasando el pueblo y reprimiendo a sus familiares, si se iban, pero también a ellos mismos, si se quedaban. Los primeros que huyen de Salvochea, entre otros, son Rafael MORENO FERNÁNDEZ “Pinta” (29-VII-36), José ROMERO PATRICIO (12-VIII-36), Gumersindo PERIÁÑEZ REQUEJO, miembro del Comité de Defensa, (18-VIII-36) y Manuel RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ (20-VIII-36).
La mayoría resiste en la comarca y hacen frente al ataque definitivo de las Fuerzas Nacionales.
El asalto a la Cuenca Minera comenzó (20-VIII-36) con un ataque de la aviación (8:30h.), sobre Salvochea, que bombardeó indiscriminadamente y mató a Elena Domínguez Castaño, Dolores González Domínguez (6 meses), Rafaela López Cerrera, Baldomera López Rodríguez y Jacinto López Zarza.
Terminó en Nerva, asesinando a más de veinte personas. El hospital de Riotinto se llenó de heridos y en los túneles mineros se agolparon ancianos, mujeres y niños aterrorizados. Bombardeó (21-VIII-36) La Atalaya (12:15h.) y (22-VIII-36) Salvochea, La Atalaya y La Dehesa.
El alcalde de Salvochea presionó a la RTCL para esconder en el barrio inglés de Bellavista a ancianos, mujeres y niños, porque no cabía más gente en los túneles.
Volvió un avión (24-VIII-36), que tira octavillas, dando “24 horas para rendirse o ser arrasados”.
Tras el terror aéreo, avanzaron, desde Aracena, El Castillo y Valverde, el comandante Luis Redondo García, que entró por Campofrío; el comandante Eduardo Álvarez de Rementería-
Martínez, por Nerva; y el capitán Gumersindo Varela Paz, por Zalamea. Gumersindo Varela Paz atacó Zalamea con artillería y entró (25-VIII-36) en sus calles, provocando la huida de los milicianos, que sólo tenían una ametralladora en la torre de la Iglesia Parroquial. Abrieron puertas a golpes, registraron y asesinaron a muchos vecinos. Mientras celebraban esta fácil victoria, fueron sorprendidos por una columna minera, que provocó la huida de quienes defendían sus salidas, explotando minas, cercó Zalamea y obligó a retroceder a los rebeldes, que tuvieron varias bajas. Sin embargo, la aviación, que volvía para facilitar el asalto a Salvochea, los bombardeó y tuvieron que huir.
La operación militar rebelde más difícil de la provincia era entrar en el corazón de la comarca minera, porque consideraban a Salvochea, La Atalaya, La Dehesa y Nerva “las poblaciones más fieles al Gobierno”. “Sin embargo, dicen, no existen en ellas elementos que puedan coartar a la aviación” y “como podían tener minas protegiendo los accesos, habría que desconectar la Central Eléctrica de la RTCL”.
La aviación bombardeó de nuevo Salvochea (25-VIII-36), mientras los milicianos, vencidos en la batalla de Zalamea, entraban para despedirse de sus familiares, refugiados en el Túnel 5, antes de huir a las sierras para evitar ser fusilados.
El capitán Gumersindo Varela Paz comenzó (26- VIII-36) el avance (7:10h.) hacia Salvochea. Eran más de 1.000 hombres, donde iba el Jefe Provincial de Falange Española Rafael Garzón Rodríguez y el presidente de la Patronal Onubense Jerónimo Pajarón Jiménez, 2º Gobernador Militar, que murió ese mismo día por un disparo de su pistola. Delante iban el capitán José Fariña Sagredo, el teniente Diego Cano Bericat, falangistas, requetés, guardias civiles, carabineros y soldados. Detrás, la Artillería y la Intendencia. Dos cañones dispararon desde la era de Zalamea contra un pinar de Salvochea, donde suponían que había milicianos. Avanzaba en “un silencio imponente, sólo turbado por el ruido seco de un disparo de cañón, escribe el Odiel, hasta que aparece un avión (8:00h.)”, que bombardeaba Salvochea durante horas. Los milicianos, apostados a la entrada con blindados y ametralladoras, huyeron (12:00h.) ante la superioridad enemiga. El bombardeo era tan intenso que las primeras fuerzas nacionales que entraron (9:20h.) en Salvochea, tuvieron que avisar para que cesara el bombardeo.
“El pueblo presenta un aspecto desolador. Sólo estaban los guardias civiles, sus familias y varios familiares de algunos muertos en la cárcel. La Iglesia estaba destruida”, contó el capellán de las tropas.
Salió de Campofrío (4:00h.) el comandante de requeté Luis Redondo García, que avanzaba sin oposición, mientras escuchaba los cañonazos contra Salvochea. Al pasar por La Dehesa, desconectó la Central Eléctrica, que abastecía a la Cuenca Minera, pasó por Alto Mesa, donde dejó dos cañones orientados hacia Nerva y llegó a Salvochea, cuando el capitán Gumersindo Varela Paz salía hacia La Atalaya. Entonces Luis Redondo García ordenó incendiar el pueblo, como había pedido por radio Gonzalo Queipo de Llano Sierra.
El capellán del comandante Luis Redondo García escribió que “El pueblo estaba desierto. Allí vi horrores. El comandante ordenó prenderle fuego. Las casas ardían cuando nos retirábamos a Riotinto”.
El periodista Gil Gómez Bajuelo dice en ABC de Salvochea: “Al entrar en el Ayuntamiento vimos un montón de cadáveres...”. “Al salir, las lenguas de fuego lamen puertas y ventanas y las columnas de humo denso son agitadas por el fuerte aire del mediodía…”. “No se oye ni un lamento, ¿dónde está el pueblo?”.
Los muertos de la cárcel eran Antonio Solís Gómez, Dalmacio del Águila Aguilar, Francisco Garrido Jiménez, Juan Vallecillo Pérez, Juan Vázquez Pascual, Manuel Centeno Martín, Manuel Sousa González, Miguel Moreno Castilla, Rafael López Martínez, Ramón Delgado Cortés y Virgilio Pernil Macías.
Gonzalo Queipo de Llano Sierra mintió una vez más en Radio Sevilla: “En Salvochea, antes de escapar, los rojos quemaron vivas a 22 personas… Nuestros soldados… dieron un ejemplar escarmiento a la canalla marxista. También quemaron los rojos las casas,… puede decirse que la ALDEA ha desaparecido”. Así justificó hipócritamente su orden de arrasar e incendiar Salvochea. Los Consejos de Guerra culparon del crimen a los “rojos”. También aparecen declaraciones textuales culpando de la barbarie a “los asesinos de la aviación nacional”, considerando que fue causada por los bombardeos. Otros sumarios mostraron contradicciones entre testigos. Unos dijeron que el presidente del Comité de Defensa evitó un intento de asaltar la cárcel, mientras que otros lo acusaron de ser el responsable del crimen. Otros testigos que cambiaron declaraciones condenatorias por otras exculpatorias sobre los mismos procesados. Algunos “rojos” procesados, según testigos, trasladaron heridos a la Casa Socorro. ¿Por qué no huyeron? ¿Por qué, en vez de socorrerlos, no los remataron y asesinaron también a los presos ilesos que salían ante ellos en aquel mismo momento, para evitar ser culpados?
La versión de los vencedores sobre tan horrendo crimen se utilizó siempre a nivel nacional como propaganda fascista contra “la extrema maldad de los rojos”. Hay que seguir investigando para que conozcamos cuanto antes la verdad, porque hay muchos inocentes que han pasado a la historia como asesinos y no debemos consentirlo.
Salvochea (26-VIII-36) fue “liberado” y allí se estableció como delegado gubernativo el teniente Diego Cano Bericat para “restablecer la normalidad” y cumplir las actuaciones a realizar en el municipio:
1. Nombrar una Comisión Gestora Municipal.
2. Efectuar registros y fusilar a quienes tengan armas.
3. Entregar armas a personas de derecha para ayudar a las
4. Fuerzas Nacionales, encarcelando a quien no colabore.
5. Se extremará la represión contra los peligrosos.
Finalmente, casi todos se ven obligados a huir al campo, tras las derrotas definitivas en las batallas de Zalamea (24/25-VIII-36) y Salvochea, para evitar ser fusilados por los fascistas. Esta huida pondrá en peligro las vidas de sus familiares. Muchas madres, esposas, hermanas e hijas de fugitivos fueron asesinadas por no informar sobre sus hijos, maridos, hermanos o padres.
Huyeron (24/26-VIII-36), entre otros, Tiburcio GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Manuel JUSTO MATEO y Juan RODRÍGUEZ RÍOS, Juan Clemente AGUILAR GUERRERO, Antonio ALVERA ROMERO, José ANDRÉS DELGADO, José ANTONIO LÓPEZ, Francisco BARBA LÓPEZ “Ratón”, Miguel Agapito CABANA GARRIDO, Cirilo CARRASCO ÁLVAREZ “Barberillo”, Manuel CHAMIZO ¿?, Arturo CORTÉS GONZÁLEZ, José CORTÉS GONZÁLEZ, José DOMÍNGUEZ ¿? “Helados”, José DOMÍNGUEZ ¿? “Abogado”, Máximo DOMÍNGUEZ CAMERÓN, Graciano EXPÓSITO IGLESIAS, Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ “Rabanillo”, Pedro FRANCO RODRÍGUEZ, Evaristo GÓMEZ PÉREZ, Emilio GONZÁLEZ ¿?, Sindio GONZÁLEZ ¿?, Andrés GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Joaquín GUERRERO PALMA “Tejeringuero”, Aníbal GUERRERO ¿? “Antoñito” Luis GUERRERO ROMERO “Avellanero”, Amador HERRERA AIBAR, José HERMOSO FERIA, Antonio HUELVA DOMÍNGUEZ, José JAÉN SÁNCHEZ, Serafín LÓPEZ ¿?, Antonio LÓPEZ CARRASCO, José LUNA MESA, José MARQUEZ EXPÓSITO, Miguel MELERO FLORES, Manuel MONTEAGUDO RODRÍGUEZ “Campanero”, Tomás MONTEAGUDO RODRÍGUEZ, Francisco MORA ¿?, Manuel MORENO OCAÑA “Maestro”, Manuel NAVARRO ¿? “Alájar”, José NAVARRO LÓPEZ, Francisco NAVARRO MARTÍN, Damián OLIVA LÓPEZ, Roque PAREDES SÁNCHEZ, Conrado PASCUAL MÁRQUEZ, Francisco PASCUAL MÁRQUEZ “Quico”, José PLÁCERES ¿?, Recaredo PÉREZ DOMÍNGUEZ, José PÉREZ PALOMO, Narciso PÉREZ RODRÍGUEZ, José PONCE DOMÍNGUEZ, Juan RAMOS PEÑA, Francisco REQUEJO ARAÚJO, Daniel RIVAS NAVAS, Manuel RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Agapito RODRÍGUEZ PÉREZ, Apolinar RAMOS MORA, Claudio RODRÍGUEZ MÁRQUEZ, Manuel RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ “Chaparro”, Manuel RODRÍGUEZ RUIZ “Tiropichón”, Leonardo RODRÍGUEZ VÁZQUEZ, Sebastián RODRÍGUEZ VÁZQUEZ “Dulcero”, José ROMERO FERNÁNDEZ, José RUIZ CAÑIZARES, Antonio SILVA FRANCISCO, Juan VÁZQUEZ BERNAL.
El mismo día comenzaron las ejecuciones, fusilando durante la última semana de agosto, entre otros muchos aún por conocer, a Antonio Cruz Martín, José Fernández Gallego, Juan Maldonado García, Manuel Pérez de León Mora, Mateo Rodríguez Lira, José Gil Lanza, Catalina Sánchez Sánchez, Francisco Álvarez Baya, Bartolomé Bardallo Moreno, Natalio Cobo Santiago, Eladio Domínguez García, Manuel Domínguez Navarro, Pedro Franco Rodríguez, Antonio Gómez Feria, José J. Guerrero Vega, José Jiménez Tenorio, Francisco López Martínez, Manuel Maldonado García, Juan Maldonado Sánchez, José Moreno Pineda, María Santos Pérez Domínguez, María Puig Canturiel, Francisca Ramos Ramos, José Manuel Rivera Ramos, José Sebastián Victoria, Manuel Teresa Victorino, Lorenzo Vázquez Castro, Aniceto Bernardino Álvarez Baya, Manuel Castilla Rodríguez, José Díaz Rodríguez, Juan Gil González, Manuel Guerrero José, Vicente León Cabezas, José Luna Mesa, Joaquín Macías Álvarez, Manuel Palacios Aranda, José Aniceto Vázquez Castro, Rodrigo Díaz Rodríguez, Manuel Domínguez Rosales, Eladio García González, María Moreno Ponce, Manuel Almagro Berrocal, Juan Rodríguez Mariana, Santiago Boza Márquez, Cristóbal Benito Fernández, Narciso Pérez Rodríguez y Andrés Romero Romero.
El BOP 184 (2-IX-36) publica una circular para informar que Gonzalo Queipo de Llano Sierra ordena cambiar la denominación de Salvochea por la de El Campillo. Diego Cano Bericat cita a la anterior Corporación Municipal, cuyos miembros estaban fugitivos o habían sido ya ejecutados, para destituirla (3-IX-36), pero, “transcurrido el plazo en exceso sin que comparezca, queda ésta destituida y nombrada la siguiente Comisión Gestora Municipal: Rafael García Martínez, Presidente; Joaquín Sánchez Madrid, Gestor 1º; y Manuel Arias Cameán, Gestor 2º.
Siguieron las ejecuciones diarias en septiembre, que sufrieron, entre otros, Francisco García Cano, Bartolomé Prieto Márquez, Anastasio Rivera Tresco, Ramón Vargas Seoane, José Huelva Domínguez, Joaquín José Vidal, Francisco Pérez Vaz, Cristóbal Trino Martínez, José Gallardo Martín, Rafael Terrero Suárez, Juana Barranco Márquez, Salvador Fernández Maldonado, Manuel Gajón Romero, Manuel Marín González, Pablo Márquez Arroyo, Juan Márquez Roldán, Alonso Rodríguez Borrero, José Romero Delgado, Blas Vázquez González, Manuel Copete Delgado, Manuel de la Corte Delgado, Miguel García López, Domingo López Puig, Antonio Martín Andaluz, Aquilino Mora Gil, Julián Muñiz Marra, Jacinto Pablos Gómez, Urbana Pichardo Serrano, Ricardo Castilla Rojas, Andrés Morí Martín, Gregorio Rivera Ramos, Pedro Chaves Bravo, Hugo Moreno Domínguez, Gabino del Pozo Ayuso, Manuel Pérez Arroyo, José García Cano, Miguel Ramos Centeno, Higinio Lana Castro, Eleuterio Rodríguez Martín, Rafael Romero Fernández, Manuel Méndez Rodríguez, José Esquina Galdón, Eulogia Barranco Márquez, Eugenio Castilla Real, Francisco Pascual Rivero, Benjamín Pusó Gómez, Gabriel Pusó Gómez, Eufemio Domínguez Vázquez, Benigno Espinosa García, José Espinosa García, Manuel Espinosa García, Miguel Gutiérrez Díaz, Aurelio Pascual Rivero, Demetria Trejo Marcos, Juan Monreal Campanario, Reyes Domínguez Domínguez, Rafael Romero Muñiz, Benigno Castilla Méndez, Manuel Sousa Moreno, Manuel Vasallo Fernández, Antonio López Puig, Paulino Romero Huerta, Manuel Sánchez Domínguez, Francisco Fernández Mora, Antonio Villanueva Márquez, José Gómez Romero, José Márquez Expósito, Teresa Rosado Baldallo, Sebastián León Moreno, José Mira Borrero y Flora Mosqueda Gallardo.
Separaron del servicio a los maestros Manuel Moreno Ocaña, que sería fusilado (14-II-38), Marcelo Pérez Soto y Pilar
Hernáez Nestares.
Se inicia (7-IX-36) el Consejo de Guerra Sumarísimo de Urgencia contra un número importante de Guardias Civiles de la Cuenca Minera, entre los que se encontraba el sargento Francisco RODRÍGUEZ ZÚÑIGA, Comandante Militar de Salvochea, acusados de auxilio a la rebelión militar por colaboración con la República.
Las víctimas del último trimestre de 1936, conocidas hasta ahora, son Felipe GONZÁLEZ DURÁN, María MUÑOZ ÁLVAREZ, Juan BENITO FERNÁNDEZ, Juan MARTÍN DRAGÓ y Francisco CORBO NIETO. En Noviembre fueron fusilados Juan NÚÑEZ CORTÉS, Antonio PÉREZ GALINDO, Ángel VÁZQUEZ GARCÍA, Diego VILLALBA VÁZQUEZ, Andrés BAUTISTA MARTÍN. En Diciembre asesinaron, entre otros aún desconocidos, a José CORTÉS GONZÁLEZ, Arturo CORTÉS GONZÁLEZ, Apolinar RAMOS MORA, Claudio RODRÍGUEZ MÁRQUEZ, José RUIZ CAÑIZARES, Leonardo RODRÍGUEZ VÁZQUEZ,
El Sargento Francisco RODRÍGUEZ ZÚÑIGA, procesado por colaboración con los izquierdistas de Salvochea, pendiente de Consejo de Guerra, ordena (22-XI-36), seguramente para hacer méritos y evitar ser condenado, la búsqueda y captura de los 39 fugitivos más peligrosos, según él mismo: Gabriel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ “Rabanillo”, Concejal Socialista, Graciano EXPÓSITO IGLESIAS, Luís GUERRERO ROMERO “Avellanero”, José DOMÍNGUEZ ¿? “Helados”, Manuel MORENO OCAÑA “Maestro”, Juan Clemente AGUILAR GUERRERO, Apolinar RAMOS MORA, Concejal Socialista, José PONCE DOMÍNGUEZ, Narciso PÉREZ RODRÍGUEZ, Concejal Socialista, seguramente porque desconocía que éste había sido ya fusilado (1-IX-36), Manuel DOMÍNGUEZ ¿? “Abogado”, Emilio GONZÁLEZ ¿?, Antonio HUELVA DOMÍNGUEZ, Daniel RIVAS NAVAS, José PÉREZ PALOMO, Juan RAMOS PEÑA, Serafín LÓPEZ ¿?, Manuel MONTEAGUDO RODRÍGUEZ “Campanero”, Tomás MONTEAGUDO RODRÍGUEZ “Campanero”, Máximo DOMÍGUEZ CAMERÓN, Aníbal GUERRERO ¿? “Antoñito”, Francisco BARBA LÓPEZ “Ratón”, Arturo CORTÉS GONZÁLEZ, Antonio LÓPEZ CARRASCO, José ANTONIO LÓPEZ, José NAVARRO LÓPEZ, Sindio GONZÁLEZ ¿?, Miguel Agapito CABANA GARRIDO, José ANDRÉS DELGADO, José ROMERO PATRICIO, Francisco MORA ¿?, Claudio RODRÍGUEZ MÁRQUEZ, Juan VÁZQUEZ BERNAL, Damián OLIVA LÓPEZ, Manuel RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ “Chaparro”, Amador HERRERA AIBAR, Conrado PASCUAL MÁRQUEZ, Manuel CHAMIZO ¿?, Antonio ALVERA ROMERO, Concejal Socialista, Francisco REQUEJO ARAUJO.
El auto de procesamiento contra los Guardias Civiles de la Cuenca Minera de Riotinto (26-XII-36) concluye con la acusación de negligencia contra el Teniente Hermógenes HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ (Nerva), el Brigada José RUIZ LIÑÁN (Alto Mesa) y los Sargentos Aurelio DOMÍNGUEZ CANO (Riotinto) y Francisco RODRÍGUEZ ZÚÑIGA (El Campillo), que quedan en libertad provisional, obligados a residir en Huelva y a presentarse en el Juzgado los días primeros de cada mes, y la acusación de rebelión contra el Cabo Antonio MARTÍNEZ GARCÍA (Nerva) y los Guardias de Riotinto Antonio CASADO GARCÍA, Antonio BANCALERO ROZANO, José RODRÍGUEZ PEÑA, Gabriel SÁNCHEZ MORENO, Manuel SÁNCHEZ GARCÍA, que quedan en prisión preventiva. No obstante se ordena (31-XII-36) que los procesados que son Comandantes Militares, caso del Sargento de El Campillo, quedarán en sus puestos para evitar quebranto de servicios.
Este es el negro balance de la represión fascista en El Campillo. Sirvan estas relaciones nominales de los protagonistas de la historia de Salvochea como HOMENAJE a la memoria de todos en el 75º ANIVERSARIO de sus asesinatos, porque todos fueron víctimas de la misma barbarie humana.
El año próximo celebraremos el 75º aniversario de otro gran número de campilleros y campilleras asesinados durante el año 1937. Mientras tanto seguiremos investigando, no para remover odios, sino para devolver dignidades.
18/03/2010
PERVERSIÓN DE LA JUSTICIA
La extrema derecha, a través de “Manos Limpias” o de “Falange Española”, tras algunos intentos frustrados, ha conseguido finalmente, con el aplauso de la derecha democrática, poner “firme y cara al sol” a lo más selecto de nuestro sistema judicial.
Es sorprendente que tengamos ahora que asistir, quienes creíamos que nuestra democracia estaba ya consolidada, al lamentable espectáculo de toda una Sala del Tribunal Supremo, atendiendo la acusación de grupos neofascistas y desoyendo la propuesta del Fiscal, contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por haberse atrevido a dignificar la memoria de miles de personas ultrajadas, asesinadas y desaparecidas a manos, precisamente, de antecesores de quienes ahora lo acusan.
¿Cómo es posible que nuestro sistema democrático no tenga los necesarios controles de defensa frente a sus enemigos? El poder legislativo debe urgentemente encontrar instrumentos legislativos para blindar nuestra democracia, que tanto sufrimiento costó recuperar, y evitar que alguien utilice sus propias estructuras para destruirlo desde dentro. Si, para ello, hubiera que adaptar la Constitución Española, que se haga.
Desde el primer mes del golpe militar fascista contra la República, en Consejos de Guerra Sumarísimos de Urgencia, los rebeldes condenaban por delitos de Rebelión Militar a quienes defendían al Gobierno democráticamente constituido. Era la justicia al revés y uno de los ejemplos más tristes y claros en la historia europea sobre la perversión judicial. Lo ocurrido con el juez Garzón durante estos días me transporta con dolor a este triste pasado, porque compruebo que “de hecho” será juzgado el juez por querer juzgar al delincuente. Esto no es más que la perversión de la justicia.
Si a esto se suma que, según los medios de comunicación, Garzón será juzgado, entre otros, por un juez que declaró no estar de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica, ley aprobada por el Poder Legislativo, termina uno comprendiendo que se vaya desmoronando la confianza de la ciudadanía en nuestro sistema judicial y que éste se aleje cada vez más de la Justicia.
Si nuestros jueces tienen más confianza en una acusación particular formada por interesados antidemócratas neofascistas que en los fiscales, ¿qué confianza puede tener la ciudadanía en los jueces? Y, si perdemos esta confianza, ¿podremos confiar en el sistema democrático?
En la otra acusación mantenida contra el juez Garzón, desoyendo igualmente al Fiscal, ocurre algo similar, porque es acusado un juez, que se atrevió a investigar delitos de corrupción política, caso “Gürtel”, por lo que sufre el acoso permanente de los principales dirigentes del PP, sin recibir amparo del Consejo General del Poder Judicial. Además, también en este caso, será juzgado, entre otros, por el juez declarado amigo del Presidente de la Generalitat Valenciana, investigado en el mismo caso y cuya parte de la causa archivó. De nuevo los procedimientos técnico-jurídicos pervierten “de hecho” la Justicia, convirtiendo en posible reo al que persigue el delito y en juez al delincuente.
Dar por concluida la transición política sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Es posible que, para conseguirlo, debamos reformar la Constitución Española, en lo que sea necesario, sobre todo, para consolidar la democracia en el Poder Judicial, para lo que aún falta mucho camino por recorrer.
Estoy convencido de que este Poder del Estado no será plenamente democrático hasta que el pueblo no tenga algún protagonismo directo en la elección de sus miembros, tanto de Jueces como de Fiscales.
FERNANDO PINEDA LUNA
La extrema derecha, a través de “Manos Limpias” o de “Falange Española”, tras algunos intentos frustrados, ha conseguido finalmente, con el aplauso de la derecha democrática, poner “firme y cara al sol” a lo más selecto de nuestro sistema judicial.
Es sorprendente que tengamos ahora que asistir, quienes creíamos que nuestra democracia estaba ya consolidada, al lamentable espectáculo de toda una Sala del Tribunal Supremo, atendiendo la acusación de grupos neofascistas y desoyendo la propuesta del Fiscal, contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por haberse atrevido a dignificar la memoria de miles de personas ultrajadas, asesinadas y desaparecidas a manos, precisamente, de antecesores de quienes ahora lo acusan.
¿Cómo es posible que nuestro sistema democrático no tenga los necesarios controles de defensa frente a sus enemigos? El poder legislativo debe urgentemente encontrar instrumentos legislativos para blindar nuestra democracia, que tanto sufrimiento costó recuperar, y evitar que alguien utilice sus propias estructuras para destruirlo desde dentro. Si, para ello, hubiera que adaptar la Constitución Española, que se haga.
Desde el primer mes del golpe militar fascista contra la República, en Consejos de Guerra Sumarísimos de Urgencia, los rebeldes condenaban por delitos de Rebelión Militar a quienes defendían al Gobierno democráticamente constituido. Era la justicia al revés y uno de los ejemplos más tristes y claros en la historia europea sobre la perversión judicial. Lo ocurrido con el juez Garzón durante estos días me transporta con dolor a este triste pasado, porque compruebo que “de hecho” será juzgado el juez por querer juzgar al delincuente. Esto no es más que la perversión de la justicia.
Si a esto se suma que, según los medios de comunicación, Garzón será juzgado, entre otros, por un juez que declaró no estar de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica, ley aprobada por el Poder Legislativo, termina uno comprendiendo que se vaya desmoronando la confianza de la ciudadanía en nuestro sistema judicial y que éste se aleje cada vez más de la Justicia.
Si nuestros jueces tienen más confianza en una acusación particular formada por interesados antidemócratas neofascistas que en los fiscales, ¿qué confianza puede tener la ciudadanía en los jueces? Y, si perdemos esta confianza, ¿podremos confiar en el sistema democrático?
En la otra acusación mantenida contra el juez Garzón, desoyendo igualmente al Fiscal, ocurre algo similar, porque es acusado un juez, que se atrevió a investigar delitos de corrupción política, caso “Gürtel”, por lo que sufre el acoso permanente de los principales dirigentes del PP, sin recibir amparo del Consejo General del Poder Judicial. Además, también en este caso, será juzgado, entre otros, por el juez declarado amigo del Presidente de la Generalitat Valenciana, investigado en el mismo caso y cuya parte de la causa archivó. De nuevo los procedimientos técnico-jurídicos pervierten “de hecho” la Justicia, convirtiendo en posible reo al que persigue el delito y en juez al delincuente.
Dar por concluida la transición política sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Es posible que, para conseguirlo, debamos reformar la Constitución Española, en lo que sea necesario, sobre todo, para consolidar la democracia en el Poder Judicial, para lo que aún falta mucho camino por recorrer.
Estoy convencido de que este Poder del Estado no será plenamente democrático hasta que el pueblo no tenga algún protagonismo directo en la elección de sus miembros, tanto de Jueces como de Fiscales.
FERNANDO PINEDA LUNA
17/02/2010
IDEOLOGÍA Y POLÍTICA
La izquierda que no lleve clavado en la frente el cartel de la ideología con claridad y sin complejos colabora a la confusión general y justifica el llamado “pensamiento único”, objetivos estratégicos de la derecha.
La derecha triunfa siempre que la izquierda política se encuentra desconectada de la izquierda real. Lo sabe y diseña todas sus estrategias para colaborar en el objetivo deseado.
La primera estrategia activada es la crispación como método de oposición política, porque convierte a la política en algo pernicioso en sí mismo y a los políticos en personajes intolerantes, maleducados y preocupados por ellos más que por los problemas de los ciudadanos. Esta situación provoca el hartazgo y el alejamiento de la ciudadanía, principalmente de la más comprometida socialmente, es decir, de la izquierda real, dejando el camino libre a los poderes fácticos de la derecha real, que son quienes, en definitiva, apadrinan a la derecha política.
Otra estrategia, consecuencia de la anterior, aunque mucho más subliminal, es provocar, para superar la crispación reinante, unas ansias desmedidas de acuerdos entre contrarios, como comprobamos diariamente en las tertulianas llamadas al consenso entre partidos políticos mayoritarios para gestionar “intereses públicos generales”, introduciendo otro elemento de confusión entre éstos y “principios ideológicos básicos” y añadiendo otro argumento a la defensa del “pensamiento único”. Podría parecer siempre políticamente plausible cualquier consenso sobre “intereses generales”, sin embargo nunca sería éticamente correcto enfrentarlos a “principios básicos”.
Una tercera estrategia consiste en enfrentar lo político a lo profesional para conseguir el desinterés definitivo de la población más comprometida y eliminar su participación en la vida pública, reduciéndola al voto electoral. La derecha real, a lo largo de la historia, siempre defendió la supremacía de los profesionales sobre los políticos en la gestión política, por considerarlos más “preparados”.
Cuando, por ejemplo, el PP reivindicaba recientemente la “profesionalización radical de la Fiscalía” frente a la “politización de la Justicia”, predicaba realmente que lo “profesional” es bueno y que lo “político” es malo. Según estos políticos, “la sociedad mejora cuando la gobiernan los mejores profesionales”. Los políticos de izquierdas siguen considerados en el subconsciente de los conservadores como intrusos que ocupan espacios que históricamente les estaban reservados a los “aristócratas”.
Estos planteamientos no sólo son herencias del pasado, en el que únicamente podían gobernar los poderosos, entre los que se contaban tales profesionales, sino que es también un objetivo actual de la derecha, porque es otra manera de desideologizar la política, al mismo tiempo que aleja de ella a quienes menos oportunidades tuvieron de “profesionalizarse”, lo que terminaría, de hecho, contaminando la democracia (poder del pueblo) con la aristocracia (poder de los mejores).
Que estas estrategias están consiguiendo éxitos lo demuestran estudios del IAE, que indican que al 42% de los andaluces no le interesa la política.
Cuando los pueblos empiezan a sentirse frustrados por la política y engañados por los políticos, recorren siempre, como nos enseña la historia, las mismas estaciones del mismo camino que conducen a los mismos destinos: el pasotismo, la burla, la ira y el desprecio, que conducen a la revolución de los pobres o a la dictadura de los ricos, como únicos destinos finales posibles.
La izquierda política está obligada a mantenerse unida a la izquierda real para luchar juntas contra estas estrategias y evitar la muerte de los principios ideológicos, la desaparición de los valores democráticos y las frustraciones ciudadanas.
FERNANDO PINEDA LUNA.
La izquierda que no lleve clavado en la frente el cartel de la ideología con claridad y sin complejos colabora a la confusión general y justifica el llamado “pensamiento único”, objetivos estratégicos de la derecha.
La derecha triunfa siempre que la izquierda política se encuentra desconectada de la izquierda real. Lo sabe y diseña todas sus estrategias para colaborar en el objetivo deseado.
La primera estrategia activada es la crispación como método de oposición política, porque convierte a la política en algo pernicioso en sí mismo y a los políticos en personajes intolerantes, maleducados y preocupados por ellos más que por los problemas de los ciudadanos. Esta situación provoca el hartazgo y el alejamiento de la ciudadanía, principalmente de la más comprometida socialmente, es decir, de la izquierda real, dejando el camino libre a los poderes fácticos de la derecha real, que son quienes, en definitiva, apadrinan a la derecha política.
Otra estrategia, consecuencia de la anterior, aunque mucho más subliminal, es provocar, para superar la crispación reinante, unas ansias desmedidas de acuerdos entre contrarios, como comprobamos diariamente en las tertulianas llamadas al consenso entre partidos políticos mayoritarios para gestionar “intereses públicos generales”, introduciendo otro elemento de confusión entre éstos y “principios ideológicos básicos” y añadiendo otro argumento a la defensa del “pensamiento único”. Podría parecer siempre políticamente plausible cualquier consenso sobre “intereses generales”, sin embargo nunca sería éticamente correcto enfrentarlos a “principios básicos”.
Una tercera estrategia consiste en enfrentar lo político a lo profesional para conseguir el desinterés definitivo de la población más comprometida y eliminar su participación en la vida pública, reduciéndola al voto electoral. La derecha real, a lo largo de la historia, siempre defendió la supremacía de los profesionales sobre los políticos en la gestión política, por considerarlos más “preparados”.
Cuando, por ejemplo, el PP reivindicaba recientemente la “profesionalización radical de la Fiscalía” frente a la “politización de la Justicia”, predicaba realmente que lo “profesional” es bueno y que lo “político” es malo. Según estos políticos, “la sociedad mejora cuando la gobiernan los mejores profesionales”. Los políticos de izquierdas siguen considerados en el subconsciente de los conservadores como intrusos que ocupan espacios que históricamente les estaban reservados a los “aristócratas”.
Estos planteamientos no sólo son herencias del pasado, en el que únicamente podían gobernar los poderosos, entre los que se contaban tales profesionales, sino que es también un objetivo actual de la derecha, porque es otra manera de desideologizar la política, al mismo tiempo que aleja de ella a quienes menos oportunidades tuvieron de “profesionalizarse”, lo que terminaría, de hecho, contaminando la democracia (poder del pueblo) con la aristocracia (poder de los mejores).
Que estas estrategias están consiguiendo éxitos lo demuestran estudios del IAE, que indican que al 42% de los andaluces no le interesa la política.
Cuando los pueblos empiezan a sentirse frustrados por la política y engañados por los políticos, recorren siempre, como nos enseña la historia, las mismas estaciones del mismo camino que conducen a los mismos destinos: el pasotismo, la burla, la ira y el desprecio, que conducen a la revolución de los pobres o a la dictadura de los ricos, como únicos destinos finales posibles.
La izquierda política está obligada a mantenerse unida a la izquierda real para luchar juntas contra estas estrategias y evitar la muerte de los principios ideológicos, la desaparición de los valores democráticos y las frustraciones ciudadanas.
FERNANDO PINEDA LUNA.
12/01/2010
SALVADORES DE LA CUENCA MINERA
SALVADORES DE LA CUENCA MINERA
Llegan muy tarde, pero, al fin, arrepentidos de su pasado, vienen presurosos a “salvar a la Cuenca Minera del infierno en el que los rojos socialistas la han condenado”.
Quienes desconozcan el pasado reciente y remoto de este territorio podrían sentirse atraídos, como Ulises, por los nuevos cantos de sirena de los populares onubenses. Afortunadamente, por la experiencia acumulada durante largos años de engaños, nadie cree ya aquí en salvadores y, mucho menos, si éstos pertenecen a la derecha política.
Ahora, utilizando la angustia de muchos trabajadores y el dolor de sus familias por el abandono de empresarios incompetentes y, algunos de ellos, delincuentes, se acerca a Riotinto un grupo de políticos a “exigir”, como hipócritas salvadores, a los gobiernos socialistas la elaboración de un “plan de salvación” para solucionar nuestros problemas socioeconómicos.
Los hemos recibido con educación, agradecemos sus preocupaciones, sobre todo, por lo que pueda significar de cumplimiento de penitencias por los pecados cometidos contra nuestros pueblos durante sus interminables mandatos. Ahora, sin embargo, tenemos que decirles que ya no les necesitamos, porque, cuando les pedimos ayuda, siempre nos dieron “con las puertas en las narices”.
No queremos salvadores ni necesitamos sus planes. La gente de esta comarca analizó ya su problemática, propuso soluciones y las presentó a las Administraciones. Y, llegado a este punto, proclamemos una rotunda verdad: ¡sólo escucharon siempre nuestras voces los gobiernos socialistas!, mientras de los populares recibíamos silencios cómplices, ataques agresivos o respuestas negativas.
¿Pruebas de esto? Podría elaborar un listado interminable de hechos que lo demuestran, pero lo imposibilita el escaso espacio disponible. Expongo, por ello, a título de ejemplo, algunos acontecimientos de los que fui protagonista más directo:
Nadie duda hoy que la crisis de la minería se saldó, gracias al apoyo de los socialistas, con las siguientes actuaciones principales:
1. No hubo ningún trabajador abandonado a su suerte.
2. Se produjo una extraordinaria diversificación económica mediante la creación de bastantes empresas (R.T.Plástico, R.T.Fruit, Nature Pack, Tubespac, Geotexán, Ingemisa Insersa, etc.).
3. Se construyeron polígonos industriales en casi todos los municipios de la zona.
4. Se creó la Fundación Río Tinto, que, a su vez, desarrolló una importante industria del turismo histórico y minerometalúrgico.
5. Se potenció el Hospital de Riotinto.
6. Se construyó la Presa del ‘Jarrama’ para asegurar el regadío de los cítricos y el abastecimiento general,
7. Se potenció de forma extraordinaria las políticas activas de empleo, aumentando el número de Escuelas Taller, Talleres de Empleo y Casas de Oficio, así como los fondos del antiguo “PER” y los cursos de FPO.
Sin embargo, durante los gobiernos populares, retrocede bruscamente este desarrollo, como lo prueban los siguientes acontecimientos:
1. Como Ministro Popular de Trabajo, el Sr. Arenas Bocanegra, se reunió en Riotinto con los alcaldes de la Cuenca Minera, que le pidieron continuar el esfuerzo en las políticas activas de empleo. El mismo día, en su posterior visita a Paterna, donde yo le recibía en nombre de la Diputación, junto al resto de autoridades provinciales, al preguntarle, me confesó que “ya estaba bien de tantas subvenciones a la Cuenca Minera”. Efectivamente cumplió su deseo: los fondos del “PER”, las Escuelas Taller, los Talleres de Empleo, las Casas de Oficio se redujeron al mínimo.
2. Durante la segunda legislatura del gobierno aznarista, ya con mayoría absoluta, siendo yo presidente de la Mancomunidad de la Cuenca Minera, enterados de las negativas intenciones sobre la futura autovía de la N-435, los alcaldes fuimos al Congreso y al Senado a plantear nuestra reivindicación a los Grupos Políticos. Todos, menos el PP, apoyaron.
3. Conseguimos la presentación de una iniciativa favorable a la autovía en el Congreso y, cuando se debatía en Sesión Plenaria, allí estábamos los alcaldes escuchando, entre el público, la negativa “por innecesaria” del Ministro Popular de Fomento, el Sr. Álvarez Cascos.
Felizmente, pasaron esos negros años, volvieron las políticas activas de empleo, las autovías Zalamea-Santa Olalla y Huelva-Badajoz, el Parque Empresarial. Recuperamos, por fin, la esperanza y la seguridad, porque la gente de aquí sabemos muy bien que los Gobiernos Socialistas de Andalucía y de España apoyarán siempre a quienes sufren, porque, para ellos, los fondos públicos son para distribuir solidariamente las riquezas entre los más necesitados. ¡No queremos salvadores! Si Luis Miguel Gómez hubiera hecho su huelga de hambre gobernando el PP, su muerte hubiera sido más que probable.
Fernando Pineda Luna, ex Alcalde de El Campillo.
Llegan muy tarde, pero, al fin, arrepentidos de su pasado, vienen presurosos a “salvar a la Cuenca Minera del infierno en el que los rojos socialistas la han condenado”.
Quienes desconozcan el pasado reciente y remoto de este territorio podrían sentirse atraídos, como Ulises, por los nuevos cantos de sirena de los populares onubenses. Afortunadamente, por la experiencia acumulada durante largos años de engaños, nadie cree ya aquí en salvadores y, mucho menos, si éstos pertenecen a la derecha política.
Ahora, utilizando la angustia de muchos trabajadores y el dolor de sus familias por el abandono de empresarios incompetentes y, algunos de ellos, delincuentes, se acerca a Riotinto un grupo de políticos a “exigir”, como hipócritas salvadores, a los gobiernos socialistas la elaboración de un “plan de salvación” para solucionar nuestros problemas socioeconómicos.
Los hemos recibido con educación, agradecemos sus preocupaciones, sobre todo, por lo que pueda significar de cumplimiento de penitencias por los pecados cometidos contra nuestros pueblos durante sus interminables mandatos. Ahora, sin embargo, tenemos que decirles que ya no les necesitamos, porque, cuando les pedimos ayuda, siempre nos dieron “con las puertas en las narices”.
No queremos salvadores ni necesitamos sus planes. La gente de esta comarca analizó ya su problemática, propuso soluciones y las presentó a las Administraciones. Y, llegado a este punto, proclamemos una rotunda verdad: ¡sólo escucharon siempre nuestras voces los gobiernos socialistas!, mientras de los populares recibíamos silencios cómplices, ataques agresivos o respuestas negativas.
¿Pruebas de esto? Podría elaborar un listado interminable de hechos que lo demuestran, pero lo imposibilita el escaso espacio disponible. Expongo, por ello, a título de ejemplo, algunos acontecimientos de los que fui protagonista más directo:
Nadie duda hoy que la crisis de la minería se saldó, gracias al apoyo de los socialistas, con las siguientes actuaciones principales:
1. No hubo ningún trabajador abandonado a su suerte.
2. Se produjo una extraordinaria diversificación económica mediante la creación de bastantes empresas (R.T.Plástico, R.T.Fruit, Nature Pack, Tubespac, Geotexán, Ingemisa Insersa, etc.).
3. Se construyeron polígonos industriales en casi todos los municipios de la zona.
4. Se creó la Fundación Río Tinto, que, a su vez, desarrolló una importante industria del turismo histórico y minerometalúrgico.
5. Se potenció el Hospital de Riotinto.
6. Se construyó la Presa del ‘Jarrama’ para asegurar el regadío de los cítricos y el abastecimiento general,
7. Se potenció de forma extraordinaria las políticas activas de empleo, aumentando el número de Escuelas Taller, Talleres de Empleo y Casas de Oficio, así como los fondos del antiguo “PER” y los cursos de FPO.
Sin embargo, durante los gobiernos populares, retrocede bruscamente este desarrollo, como lo prueban los siguientes acontecimientos:
1. Como Ministro Popular de Trabajo, el Sr. Arenas Bocanegra, se reunió en Riotinto con los alcaldes de la Cuenca Minera, que le pidieron continuar el esfuerzo en las políticas activas de empleo. El mismo día, en su posterior visita a Paterna, donde yo le recibía en nombre de la Diputación, junto al resto de autoridades provinciales, al preguntarle, me confesó que “ya estaba bien de tantas subvenciones a la Cuenca Minera”. Efectivamente cumplió su deseo: los fondos del “PER”, las Escuelas Taller, los Talleres de Empleo, las Casas de Oficio se redujeron al mínimo.
2. Durante la segunda legislatura del gobierno aznarista, ya con mayoría absoluta, siendo yo presidente de la Mancomunidad de la Cuenca Minera, enterados de las negativas intenciones sobre la futura autovía de la N-435, los alcaldes fuimos al Congreso y al Senado a plantear nuestra reivindicación a los Grupos Políticos. Todos, menos el PP, apoyaron.
3. Conseguimos la presentación de una iniciativa favorable a la autovía en el Congreso y, cuando se debatía en Sesión Plenaria, allí estábamos los alcaldes escuchando, entre el público, la negativa “por innecesaria” del Ministro Popular de Fomento, el Sr. Álvarez Cascos.
Felizmente, pasaron esos negros años, volvieron las políticas activas de empleo, las autovías Zalamea-Santa Olalla y Huelva-Badajoz, el Parque Empresarial. Recuperamos, por fin, la esperanza y la seguridad, porque la gente de aquí sabemos muy bien que los Gobiernos Socialistas de Andalucía y de España apoyarán siempre a quienes sufren, porque, para ellos, los fondos públicos son para distribuir solidariamente las riquezas entre los más necesitados. ¡No queremos salvadores! Si Luis Miguel Gómez hubiera hecho su huelga de hambre gobernando el PP, su muerte hubiera sido más que probable.
Fernando Pineda Luna, ex Alcalde de El Campillo.
20/11/2009
REPRESIÓN, TRANSICIÓN Y MEMORIA HISTÓRICA
La represión franquista estaba desde sus inicios perfectamente diseñada y planificada en cada una de sus estrategias (violencia, ejecuciones, insultos, dolor, prisión) y en cada uno de sus objetivos (miedo, sumisión, culpabilidad, silencio, domesticación, amansamiento, pasividad). La propaganda era el principal instrumento para inculcar quiénes eran los malos y quiénes son los buenos.
“La represión no fue reactiva sino preventiva”, porque tenía que servir para “educar” a los perdedores, considerados siempre delincuentes y criminales, y para convertir a los “rojos ilusos y utópicos equivocados” en obedientes vasallos de la nueva ideología fascista. Para consolidar el nuevo régimen era también necesario que los hijos de los rojos crecieran, con la obligada complicidad del silencio de sus madres, sintiendo la vergüenza de sus padres fusilados o encarcelados.
Las prisiones, los campos de concentración o los campos de trabajo seguían la misma estrategia general. Por ello, las entradas de reclusos fueron masivas, pero sus salidas se estuvieron dosificando con libertades condicionales e indultos individualizados, si se mostraba arrepentimiento. Se trataba de convertir el perdón en propaganda interior sobre la bondad del dictador y en publicidad exterior sobre la apertura del régimen.
Aún tengo grabada en mi retina desde niño la sucesión de imágenes nocturnas de mi padre que, tras cerrar puertas y postigos, encendía el viejo aparato de radio, colocado en la pared, y, de pie, escuchaba silencioso, mientras yo desenredaba las tareas escolares. Aquello me provocaba inquietud: ¿Qué ocultan mis padres? ¿Habrán hecho algo malo? Imaginaba, asustado, a la Guardia Civil llamando a la puerta. Así participábamos los hijos del miedo establecido por el Régimen Fascista para anular psicológicamente a los vencidos.
Ya en mi juventud, descubrí que ellos no eran ni los malos ni los equivocados, sino únicamente los vencidos, que, por haber defendido la legalidad constitucional republicana, habían sido condenados por quienes la subvirtieron a sufrir en silencio su extensa y prolongada maldad.
Más tarde, ya como alcalde y estudioso de la historia del Municipio Republicano de Salvochea (El Campillo), me resultó muy triste, en plena democracia, seguir viviendo tantos años en el silencio público, cuando, en privado, mi padre, q.e.p.d., y otras muchas personas me transmitían sus legados históricos celosamente guardados, aunque ya algo deteriorados por el paso del tiempo. Su mayor preocupación era morir sin dejar vivos sus testimonios históricos y los de sus parientes y amigos.
El “espíritu de la transición” fue modélico y necesario para recuperar la democracia, pero no debió condicionar tanto su crecimiento. El objetivo de la transición, que obligó a las organizaciones políticas de los “perdedores” a silenciar su memoria, se cumplió y su “espíritu” debería estar ya suficientemente superado por el propio desarrollo democrático. Han pasado más de treinta años y nuestra democracia está ya suficientemente consolidada, por lo que aquel “espíritu” debe ser definitivamente enterrado.
Durante estos años de olvido en España, Europa ha estado ocupada en homenajear a sus héroes antifascistas y en conmemorar el triunfo de la democracia en sus “lugares de la memoria”. De estos homenajes han sido también receptores muchos republicanos españoles, por su colaboración en la lucha contra los “nazis”, en la que muchos dejaron sus vidas en campos de batalla o en centros de exterminios.
La llamada Ley de Memoria Histórica ha nacido con vocación de recuperar el tiempo perdido y de restablecer la esperanza frustrada de miles de represaliados, muchos de los cuales murieron en democracia, pero con la profunda tristeza de no ver restablecida su dignidad. Esta Ley es sólo el pistoletazo de salida de una carrera de fondo con varias metas:
· Que la memoria gane la batalla final al olvido y recupere definitivamente la dignidad de los olvidados.
· Que las Instituciones del Estado pongan a disposición de la sociedad todos los instrumentos necesarios (jurídicos, técnicos y económicos) para recuperar a las víctimas “desaparecidas” en papeles, fosas y cunetas.
· Que se declaren nulos los Consejos de Guerra Sumarísimos, dirigidos por militares ya cesados por rebeldes, sediciosos y golpistas, en los que se condenaba como Rebelión Militar haber defendido simplemente la legalidad constitucional republicana.
Para alcanzar estas metas debemos conjurarnos las asociaciones de Memoria Histórica y los poderes del Estado para comprometer a toda la sociedad española en la lucha por recuperar su dignidad colectiva. Mientras no lo consigamos no seremos plenamente dignos.
FERNANDO PINEDA LUNA.
La represión franquista estaba desde sus inicios perfectamente diseñada y planificada en cada una de sus estrategias (violencia, ejecuciones, insultos, dolor, prisión) y en cada uno de sus objetivos (miedo, sumisión, culpabilidad, silencio, domesticación, amansamiento, pasividad). La propaganda era el principal instrumento para inculcar quiénes eran los malos y quiénes son los buenos.
“La represión no fue reactiva sino preventiva”, porque tenía que servir para “educar” a los perdedores, considerados siempre delincuentes y criminales, y para convertir a los “rojos ilusos y utópicos equivocados” en obedientes vasallos de la nueva ideología fascista. Para consolidar el nuevo régimen era también necesario que los hijos de los rojos crecieran, con la obligada complicidad del silencio de sus madres, sintiendo la vergüenza de sus padres fusilados o encarcelados.
Las prisiones, los campos de concentración o los campos de trabajo seguían la misma estrategia general. Por ello, las entradas de reclusos fueron masivas, pero sus salidas se estuvieron dosificando con libertades condicionales e indultos individualizados, si se mostraba arrepentimiento. Se trataba de convertir el perdón en propaganda interior sobre la bondad del dictador y en publicidad exterior sobre la apertura del régimen.
Aún tengo grabada en mi retina desde niño la sucesión de imágenes nocturnas de mi padre que, tras cerrar puertas y postigos, encendía el viejo aparato de radio, colocado en la pared, y, de pie, escuchaba silencioso, mientras yo desenredaba las tareas escolares. Aquello me provocaba inquietud: ¿Qué ocultan mis padres? ¿Habrán hecho algo malo? Imaginaba, asustado, a la Guardia Civil llamando a la puerta. Así participábamos los hijos del miedo establecido por el Régimen Fascista para anular psicológicamente a los vencidos.
Ya en mi juventud, descubrí que ellos no eran ni los malos ni los equivocados, sino únicamente los vencidos, que, por haber defendido la legalidad constitucional republicana, habían sido condenados por quienes la subvirtieron a sufrir en silencio su extensa y prolongada maldad.
Más tarde, ya como alcalde y estudioso de la historia del Municipio Republicano de Salvochea (El Campillo), me resultó muy triste, en plena democracia, seguir viviendo tantos años en el silencio público, cuando, en privado, mi padre, q.e.p.d., y otras muchas personas me transmitían sus legados históricos celosamente guardados, aunque ya algo deteriorados por el paso del tiempo. Su mayor preocupación era morir sin dejar vivos sus testimonios históricos y los de sus parientes y amigos.
El “espíritu de la transición” fue modélico y necesario para recuperar la democracia, pero no debió condicionar tanto su crecimiento. El objetivo de la transición, que obligó a las organizaciones políticas de los “perdedores” a silenciar su memoria, se cumplió y su “espíritu” debería estar ya suficientemente superado por el propio desarrollo democrático. Han pasado más de treinta años y nuestra democracia está ya suficientemente consolidada, por lo que aquel “espíritu” debe ser definitivamente enterrado.
Durante estos años de olvido en España, Europa ha estado ocupada en homenajear a sus héroes antifascistas y en conmemorar el triunfo de la democracia en sus “lugares de la memoria”. De estos homenajes han sido también receptores muchos republicanos españoles, por su colaboración en la lucha contra los “nazis”, en la que muchos dejaron sus vidas en campos de batalla o en centros de exterminios.
La llamada Ley de Memoria Histórica ha nacido con vocación de recuperar el tiempo perdido y de restablecer la esperanza frustrada de miles de represaliados, muchos de los cuales murieron en democracia, pero con la profunda tristeza de no ver restablecida su dignidad. Esta Ley es sólo el pistoletazo de salida de una carrera de fondo con varias metas:
· Que la memoria gane la batalla final al olvido y recupere definitivamente la dignidad de los olvidados.
· Que las Instituciones del Estado pongan a disposición de la sociedad todos los instrumentos necesarios (jurídicos, técnicos y económicos) para recuperar a las víctimas “desaparecidas” en papeles, fosas y cunetas.
· Que se declaren nulos los Consejos de Guerra Sumarísimos, dirigidos por militares ya cesados por rebeldes, sediciosos y golpistas, en los que se condenaba como Rebelión Militar haber defendido simplemente la legalidad constitucional republicana.
Para alcanzar estas metas debemos conjurarnos las asociaciones de Memoria Histórica y los poderes del Estado para comprometer a toda la sociedad española en la lucha por recuperar su dignidad colectiva. Mientras no lo consigamos no seremos plenamente dignos.
FERNANDO PINEDA LUNA.
27/10/2009
¿PRESUPUESTOS SOLIDARIOS?
¿PRESUPUESTOS SOLIDARIOS?
La característica fundamental y diferenciadora de unos Presupuestos Generales del Estado elaborados por un Gobierno Socialista debería ser siempre la solidaridad, como el mejor instrumento de la justicia distributiva, siempre que se genere a través de políticas de discriminación positiva. Si, además, estamos inmersos en una crisis tan profunda, esta solidaridad debe radicalizarse y convertirse de conveniente en necesaria y urgente.
Sin embargo, por los datos conocidos hasta hoy, están aún lejos de estos principios y valores socialistas, aunque quiero creer que se han podido quedar a medio camino, debido sólo a estrategias políticas de “geometría variable”, en la búsqueda de la necesaria mayoría parlamentaria para su aprobación, y no por el convencimiento sincero del Gobierno de que son suficientemente solidarios.
La propuesta presupuestaria no es suficientemente solidaria en los ingresos porque la subida de impuestos no responde estrictamente al principio básico de la justicia distributiva de que “pague más el que más posea”. Vuelve la clase media a ser la más perjudicada por ser la más numerosa.
Los gastos sí responden a esta solidaridad porque aumentan la protección social de los más desfavorecidos y de los más damnificados por la crisis económica, diferenciándose claramente de cualquier otra alternativa posible de la derecha política. Sin embargo, la disminución de la inversión pública colabora al crecimiento del paro y paraliza el desarrollo en zonas con déficit de infraestructuras.
Se dice que no hay los mimbres necesarios para fabricar el cesto que nos gustaría tener. Se informa que es prácticamente inútil subir impuestos a los más ricos porque éstos tienen mecanismos para salir airosos de cualquier presión de Hacienda, como se demostró cuando en 2005 se inspeccionó la SICAV sin resultados. Es verdad, pero un Estado de Derecho tiene vías para suprimir o modificar sistemas.
El Gobierno Socialista está obligado, ahora más que nunca, a pactar con la izquierda parlamentaria responsable las reformas necesarias para que los sistemas económicos y financieros sean siempre instrumentos de solidaridad y nunca de especulación. Es la oportunidad que le queda a la izquierda para frenar el desencanto de su electorado ideológico, que paulatinamente se extiende por toda Europa.
Por otra parte, en el caso de la provincia de Huelva en materia de infraestructuras, según los datos conocidos, la insolidaridad adquiere también el calificativo de geográfica e intercomarcal. La escasez de ingresos de los PGE provoca ansiedad en la Cuenca Minera por el retraso de las obras del desdoble de la N-435. ¿Por qué permitimos que, cuando surge un problema, sigan sufriendo las consecuencias los más débiles, los más necesitados, los que tienen menos? La provincia de Huelva tiene una deuda histórica con la Cuenca Minera y es ya tiempo y hora de que ésta la cobre. El desdoble de la N-435, junto al desdoble de A-461, debería haber sido una inversión prioritaria a otras muchas de la provincia ya adjudicadas e, incluso, ya ejecutadas.
En el 11º Congreso Provincial Socialista se aprobó por unanimidad una enmienda de adición a la Ponencia Marco, presentada por la Agrupación Socialista de El Campillo, que decía: “Para avanzar con mayor rapidez hacia una real vertebración provincial solidaria, debemos poner en marcha en las comarcas menos desarrolladas (el 75 por ciento del territorio provincial) políticas de desarrollo socioeconómico basadas en criterios de DISCRIMINACIÓN POSITIVA”.
Ante esta situación, el Grupo Parlamentario Socialista está obligado, y sé que lo va a hacer, a pelear duramente, a través de las correspondientes enmiendas, para avanzar en la solidaridad entre las personas y los territorios, algo imposible sin la aplicación de políticas de discriminación positiva. No debemos dar lo mismo a todos, sino más a los que tienen menos. No avanzaremos nunca, en libertad, hacia la igualdad, si no damos, desde ahora, más oportunidades a quienes, hasta ahora, menos oportunidades tuvieron. La igualdad de oportunidades, si no se instrumentaliza en la discriminación positiva, produce más desigualdad y, por lo tanto, se convierte en insolidaria.
Fernando Pineda Luna.
La característica fundamental y diferenciadora de unos Presupuestos Generales del Estado elaborados por un Gobierno Socialista debería ser siempre la solidaridad, como el mejor instrumento de la justicia distributiva, siempre que se genere a través de políticas de discriminación positiva. Si, además, estamos inmersos en una crisis tan profunda, esta solidaridad debe radicalizarse y convertirse de conveniente en necesaria y urgente.
Sin embargo, por los datos conocidos hasta hoy, están aún lejos de estos principios y valores socialistas, aunque quiero creer que se han podido quedar a medio camino, debido sólo a estrategias políticas de “geometría variable”, en la búsqueda de la necesaria mayoría parlamentaria para su aprobación, y no por el convencimiento sincero del Gobierno de que son suficientemente solidarios.
La propuesta presupuestaria no es suficientemente solidaria en los ingresos porque la subida de impuestos no responde estrictamente al principio básico de la justicia distributiva de que “pague más el que más posea”. Vuelve la clase media a ser la más perjudicada por ser la más numerosa.
Los gastos sí responden a esta solidaridad porque aumentan la protección social de los más desfavorecidos y de los más damnificados por la crisis económica, diferenciándose claramente de cualquier otra alternativa posible de la derecha política. Sin embargo, la disminución de la inversión pública colabora al crecimiento del paro y paraliza el desarrollo en zonas con déficit de infraestructuras.
Se dice que no hay los mimbres necesarios para fabricar el cesto que nos gustaría tener. Se informa que es prácticamente inútil subir impuestos a los más ricos porque éstos tienen mecanismos para salir airosos de cualquier presión de Hacienda, como se demostró cuando en 2005 se inspeccionó la SICAV sin resultados. Es verdad, pero un Estado de Derecho tiene vías para suprimir o modificar sistemas.
El Gobierno Socialista está obligado, ahora más que nunca, a pactar con la izquierda parlamentaria responsable las reformas necesarias para que los sistemas económicos y financieros sean siempre instrumentos de solidaridad y nunca de especulación. Es la oportunidad que le queda a la izquierda para frenar el desencanto de su electorado ideológico, que paulatinamente se extiende por toda Europa.
Por otra parte, en el caso de la provincia de Huelva en materia de infraestructuras, según los datos conocidos, la insolidaridad adquiere también el calificativo de geográfica e intercomarcal. La escasez de ingresos de los PGE provoca ansiedad en la Cuenca Minera por el retraso de las obras del desdoble de la N-435. ¿Por qué permitimos que, cuando surge un problema, sigan sufriendo las consecuencias los más débiles, los más necesitados, los que tienen menos? La provincia de Huelva tiene una deuda histórica con la Cuenca Minera y es ya tiempo y hora de que ésta la cobre. El desdoble de la N-435, junto al desdoble de A-461, debería haber sido una inversión prioritaria a otras muchas de la provincia ya adjudicadas e, incluso, ya ejecutadas.
En el 11º Congreso Provincial Socialista se aprobó por unanimidad una enmienda de adición a la Ponencia Marco, presentada por la Agrupación Socialista de El Campillo, que decía: “Para avanzar con mayor rapidez hacia una real vertebración provincial solidaria, debemos poner en marcha en las comarcas menos desarrolladas (el 75 por ciento del territorio provincial) políticas de desarrollo socioeconómico basadas en criterios de DISCRIMINACIÓN POSITIVA”.
Ante esta situación, el Grupo Parlamentario Socialista está obligado, y sé que lo va a hacer, a pelear duramente, a través de las correspondientes enmiendas, para avanzar en la solidaridad entre las personas y los territorios, algo imposible sin la aplicación de políticas de discriminación positiva. No debemos dar lo mismo a todos, sino más a los que tienen menos. No avanzaremos nunca, en libertad, hacia la igualdad, si no damos, desde ahora, más oportunidades a quienes, hasta ahora, menos oportunidades tuvieron. La igualdad de oportunidades, si no se instrumentaliza en la discriminación positiva, produce más desigualdad y, por lo tanto, se convierte en insolidaria.
Fernando Pineda Luna.
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